Restaurante LA MARquesina

Historia

La marquesina sirvió de refugio durante años a aquella mujer del muelle que siempre esperaba sonriente la vuelta del pescador. Cargado de viejas, lapas, mejillones, atunes y otras riquezas que arroja la mar, el hombre llegaba sonriente al lugar de su amada y, tras besar sus labios, agradecido a la vida, obsequiaba a los vecinos de la zona con algunas de sus mejores capturas.

Pero un día, el pescador no llegó. La bella mujer esperó durante toda la noche, y las noches siguientes a ver la pequeña barca arribar a puerto. Y pasaron más días y más noches… pero el marinero nunca volvió.

Cuenta la leyenda que cuando se le acabaron las lágrimas, la mujer se secó y se convirtió en estatua. Desde entonces, el mar se torna espejo para reflejar su figura y llevarla hasta el lugar donde descansa el pescador.

Todavía hoy los lugareños, apenados, depositan flores junto a la estatua. Y el marinero, agradecido, envía los mejores pescados que escoge cuidadosamente en la mar para quienes acompañan a su amada, en La Marquesina, y conocen esta bella historia de amor.